Con una excepcional biocompatibilidad, resistencia a la corrosión, alta resistencia y propiedades ligeras, la aleación de titanio se ha convertido en un material ideal en el campo médico, ocupando una posición fundamental tanto en los sistemas médicos occidentales como en los chinos.

En la medicina de implantes, la aleación de titanio es la opción preferida en ortopedia y odontología. Es perfectamente compatible con los tejidos humanos sin provocar reacciones de rechazo y se utiliza frecuentemente en articulaciones artificiales, placas de fijación traumatológica, implantes dentales, entre otros. Su resistencia es similar a la del hueso humano, mientras que su peso es solo el 60 % del del acero inoxidable, lo que reduce la carga física tras la implantación. Asimismo, resiste la corrosión por los fluidos corporales y cuenta con una vida útil de varias décadas.

En el campo de los instrumentos quirúrgicos, herramientas como bisturíes y hemostatos fabricados con aleación de titanio no solo son afilados y duraderos, sino que también presentan baja alergenicidad, reduciendo así el riesgo de infección en los pacientes; por ello, son ampliamente adoptados por los principales hospitales de Europa y Estados Unidos, así como por instituciones médicas locales en China. Además, en dispositivos médicos de precisión, como stents cardiovasculares y válvulas cardíacas artificiales, se aprovechan plenamente la flexibilidad de procesamiento y la biocompatibilidad de la aleación de titanio.

Desde equipos médicos occidentales de alta gama hasta innovaciones médicas locales en China, la aleación de titanio —con su ventaja de «combinar rendimiento y seguridad»— impulsa el desarrollo de la tecnología médica global hacia una dirección más precisa y duradera.